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03-06-2008

EXCAVA EL POZO ANTES DE QUE TENGAS SED

EXCAVA EL POZO ANTES DE QUE TENGAS SED


                por Máximo Gálvez Samper


El tema del agua es un asunto del que todo el mundo opina, con mayor o menor ocurrencia, sin llegar a  resultados mínimamente satisfactorios. Uno se pregunta ¿cuál es la causa?  respuesta difícil pero posible. El tema y la interpretación sobre el agua, refleja lo que somos, una síntesis increíble y lamentable de nuestra identidad, lo que hace que aquí no se entienda nadie y lo que es peor, no nos interesa el “bien común del agua” sino posicionarnos enfrente del otro, para decir lo contrario de lo que diga o piense, incapaces de un diálogo de mínimos, lo que produce para todos un descrédito social, empezando por la clase política, los distintos grupos sociales y el pueblo  ¡vaya panorama!


 


   Antes y después, de la Ley 10/2001, de 5 de julio, del Plan Hidrológico Nacional, todo sigue “más” de lo mismo y peor, de hacer caso a los políticos de turno, tenemos que cambiar todos los diccionarios de uso del español, porque el prefijo “trans” o “tras” (trasvase), significa lo contrario de lo que leemos, y aunque el pueblo nunca se equivoca, como dicen los políticos más lúcidos, este supuesto sí confirma la regla, de que el pueblo se equivoca, cuando dice que llevar el agua a Barcelona es un “trasvase” y con qué infraestructura (hablan de ciento ochenta millones de euros a pagar por todos los españoles).


 


   No se puede ser partidario del “no” al trasvase, y al mismo tiempo partidario del “sí” al trasvase. Tiene razón, Albert Einstein (1879-1955) cuando dice “que hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana, y del universo no estoy seguro”.


 


   El asunto del agua es un tema de “sentido común” y de ganas de hacer bien las cosas a nivel nacional. La solidaridad descansa en serlo con uno mismo y después con los demás. ¿Qué se hace, a nivel local, provincial, autonómico y nacional, cuando llueve o caen trombas de agua? poco o nada. Mientras se dedican pocos recursos económicos para solucionar los problemas reales, derivados de la escasez de agua, se gasta en exceso en conferencias, reuniones internacionales y  propaganda y todo, para tratar de convencernos de que las cosas sobre el agua se hacen bien y que los problemas nos vienen de fuera: del cambio climático y de la insolidaridad de otros.


 


Todo esto se encuentra lejos de la realidad y  cerca de la hipocresía y la estupidez, porque ¿cuántos hectómetros cúbicos de agua se pierden? por acequias y tuberías en mal estado, por la existencia de acequias de tierra y regadíos obsoletos. Falta imaginación y e inversiones para la reutilización de aguas residuales. Falta potenciar la instalación de nuevas desaladoras. Faltan  embalses de regulación en todas las cuencas, y a lo largo de las mismas. Falta crear  diferentes canalizaciones para el agua de boca, y el agua destinada a jardines y parques, industrias, etc. Qué lejos estamos de todo esto, porque ni hemos sido previsores, ni estamos dispuestos a invertir de nuestro dinero. Decimos, que el problema no es nuestro, que no nos ayudan, y esto tranquiliza nuestra conciencia de personas “bienpensantes”. 



Nuestros antepasados que carecían de tantas cosas, con que inteligencia recogían el agua de lluvia haciendo de ello una “cultura” en los Monegros. Hace sesenta años, muchos de nuestros pueblos, herederos de la cultura árabe del agua, se ocupaban antes, de la llegada del otoño, de limpiar y reparar los tejados. La primera agua que recogían  era destinada para los animales de la casa y la segunda, para las personas. Cada pueblo conocía sus posibilidades hídricas y las aprovechaba al máximo por medio de balsas, albercas, aljibes para ganados, tinajas de agua, etc. No necesitaban propuestas como las del Plan Hidrológico Nacional, que intenta dar respuesta a problemas de déficit hídrico, recogidos por el “Libro Blanco del Agua” en España, publicado por el Ministerio de Medio Ambiente, en 1998.


En conclusión, como dice nuestro refranero “obras son amores y no buenas razones”,  o el refranero chino, que nos sirve de título “excava el pozo antes de que tengas sed”, pero  no hay que irse muy lejos para encontrar, en nuestra tierra, buenos ejemplos, como Ramón de Pignatelli (1734-1793) y el Canal Imperial de Aragón.